Colectivos eléctricos en Buenos Aires: cuántos hay y qué cambia para el pasajero
15 de octubre de 2026
Con datos al 31 de mayo de 2026, la Ciudad de Buenos Aires tiene 1.612 colectivos registrados, repartidos en 28 líneas operadas por 22 empresas, según el relevamiento de Revista Colectibondi, un medio especializado en transporte público porteño. De ese total, el 86,8% (1.400 unidades) todavía funciona a gasoil, el 11,7% (189 unidades) a GNC, y apenas el 1,4% —23 unidades— es 100% eléctrico. La flota, en promedio, es relativamente joven (4,56 años), pero esa renovación reciente todavía no se tradujo en un cambio real de matriz energética: los eléctricos operan, según la misma fuente, en solo tres líneas —0, 34 y 44— con lo que el propio medio describe como una "presencia testimonial" dentro del sistema.
Dónde están, y cómo van sumando de a poco
El crecimiento, cuando ocurre, avanza unidad por unidad. En septiembre de 2026, la Línea 59 incorporó un colectivo eléctrico Yutong 0 km, con lo que llegó a tener tres unidades eléctricas en su flota, según Revista Colectibondi. Es el tipo de incorporación que define, hoy, el ritmo real de la electrificación del transporte porteño: de a pocas unidades por empresa, no de flotas completas.
El proyecto que podría cambiar la escala: el TramBus
La apuesta más grande en curso no busca electrificar de a un colectivo por vez, sino crear un corredor completo desde cero. El TramBus, cuya línea inicial T1 recorrerá 18 kilómetros entre Nueva Pompeya y el Aeroparque Jorge Newbery, atravesando barrios como Parque Patricios, Boedo, Caballito, Villa Crespo y Palermo, empezó su etapa piloto el 17 de noviembre de 2025 sobre la avenida Juan B. Justo, con más de 50 unidades circulando, según Infobae. El sistema combina unidades estándar de unos 12 metros con capacidad para más de 70 pasajeros, y versiones articuladas de 18 metros para hasta 120 pasajeros.El TramBus va a conectar con cinco líneas de subte (A, B, D, E y H) y tres ramales de trenes, con un sistema de pago integrado que permite combinar subte y colectivo hacia Aeroparque sin pagar dos veces. El tiempo de viaje estimado entre Nueva Pompeya y Aeroparque es de una hora y cinco minutos, entre 35 y 40 minutos menos que en un colectivo convencional en el mismo trayecto. La operación completa está prevista para fines de 2026.
Por qué el transporte es un punto crítico para las emisiones porteñas
El transporte representa aproximadamente el 30% de las emisiones de gases de efecto invernadero de la Ciudad de Buenos Aires, según información del propio Gobierno de la Ciudad. Es la razón de fondo por la que la electrificación del transporte público, más allá de lo simbólico de cada unidad nueva, forma parte de cualquier estrategia real de reducción de emisiones a nivel de ciudad: es difícil bajar ese número sin tocar directamente la flota que circula todos los días por sus calles.
El argumento económico detrás de la transición lenta
Si el beneficio ambiental es tan claro, vale preguntarse por qué la electrificación avanza tan de a poco. La respuesta está en la estructura de costos: un colectivo eléctrico cuesta entre 1,2 y 1,5 veces más que uno diésel al momento de la compra. Ese desembolso inicial más alto es, probablemente, el principal freno para una renovación de flota más rápida, incluso cuando el cálculo de largo plazo favorece a la unidad eléctrica: los costos de mantenimiento bajan hasta un 80% frente a un colectivo diésel equivalente, porque un motor eléctrico tiene muchas menos piezas móviles sujetas a desgaste. La cuenta cierra a varios años, no en el momento de la compra, algo que exige una planificación financiera distinta a la de una renovación de flota tradicional.
En resumen
Los colectivos eléctricos todavía son una porción mínima del transporte porteño: 23 unidades sobre 1.612, apenas el 1,4% de la flota, concentradas en tres líneas. El proyecto que podría cambiar esa escala de forma más rápida que la renovación unidad por unidad es el TramBus, que conecta Nueva Pompeya con Aeroparque en un corredor dedicado, integrado con cinco líneas de subte, y que apunta a estar completamente operativo hacia fines de 2026. Con el transporte representando cerca del 30% de las emisiones de la Ciudad, la velocidad de esa transición no es un detalle técnico menor: es una de las palancas más directas disponibles para reducir la huella ambiental de Buenos Aires en los próximos años.