Ransomware a pymes: por qué ya no apuntan solo a las empresas grandes
20 de octubre de 2026
Durante el primer trimestre de 2026, ESET documentó cerca de 2.200 ataques de ransomware a nivel global a través de su relevamiento de WeLiveSecurity, con grupos como Qilin (más de 400 ataques), The Gentlemen (250) y Akira (más de 200) liderando la actividad. Brasil encabezó la región con 50 ataques confirmados y México con 30, mientras que Argentina, junto a Chile, Perú, Paraguay, Ecuador, Venezuela, Colombia, Guatemala, Panamá y República Dominicana, también registró incidentes en el mismo período. Pero el dato que más debería cambiar la forma en que una pyme piensa su propia exposición no es el conteo global, sino a quién apuntan hoy estos ataques con más frecuencia.
El blanco cambió, y los números lo confirman
Según el Informe de Investigaciones de Filtraciones de Datos (DBIR) 2025 de Verizon, el 88% de las filtraciones de datos en pequeñas y medianas empresas ya involucra ransomware, frente a apenas el 39% en el caso de las grandes corporaciones. La diferencia no es casualidad: las empresas chicas suelen tener defensas más débiles, sistemas desactualizados y prácticas de aplicación de parches menos consistentes que una gran corporación con un equipo de seguridad dedicado, lo que las convierte en un objetivo de más fácil acceso para los atacantes.El método de entrada más común tampoco es sofisticado: en el 65% de los incidentes dentro de entornos de pymes, los atacantes lograron acceso secuestrando las herramientas de monitoreo y gestión remota (RMM) que provee un proveedor de servicios de IT tercerizado o el propio equipo interno, según datos recopilados por StationX. Y una vez adentro, el 96% de los ataques de ransomware apunta específicamente a las copias de seguridad de la víctima antes que a cualquier otra cosa, buscando eliminar la posibilidad de restaurar los datos sin pagar el rescate.
El costo real cuando el ataque ya ocurrió
Según el informe anual de Sophos, las empresas de entre 100 y 250 empleados que sufrieron un ataque de ransomware pagaron, en promedio, 638.536 dólares solo en costos de recuperación durante 2025, sin contar el rescate en sí. A nivel global, casi la mitad de las empresas atacadas optó por pagar el rescate para recuperar sus datos, aunque un 64% de las víctimas se negó a pagar en 2025, una proporción en aumento frente al 50% de dos años antes. El monto mediano del rescate exigido bajó de 2 millones de dólares en 2024 a 698.000 dólares en 2026, una reducción que probablemente refleje que los atacantes ajustaron sus pedidos a lo que una empresa mediana puede efectivamente pagar, en lugar de apuntar a cifras que garantizan la negativa.Para una pyme, ese tipo de golpe financiero suele ser directamente existencial: el 75% de las pequeñas y medianas empresas afirma que no podría seguir operando si sufriera un ataque de ransomware, según releva la misma fuente.
El panorama en Argentina
La situación local sigue el mismo patrón que la tendencia global. Según SomosPymes, el 50% de los ciberataques en Argentina ya apunta a pequeñas y medianas empresas, muchas de las cuales carecen de defensas avanzadas y terminan pagando el rescate con más frecuencia que las grandes corporaciones, precisamente por no tener alternativas de recuperación propias. Los grupos que operan sobre pymes argentinas, además, ya no son atacantes solitarios: funcionan como organizaciones criminales estructuradas, con esquemas de "atención al cliente" incluidos para facilitar el pago del rescate a la víctima.
Qué puede hacer una pyme, en concreto
Ninguna de estas medidas requiere el presupuesto de seguridad de una gran corporación, pero sí requieren aplicarse de forma sostenida:
Mantener copias de seguridad offline o inmutables, desconectadas de la red principal. Con el 96% de los ataques apuntando directamente a los backups, una copia accesible desde la misma red que se infecta no ofrece protección real.
Auditar el acceso de proveedores de IT externos y herramientas de gestión remota, dado que son la puerta de entrada en la mayoría de los casos documentados en pymes.
Mantener los sistemas actualizados de forma sistemática, no solo cuando surge un problema visible.
Capacitar al personal en detectar phishing, todavía la puerta de entrada más común para instalar el primer acceso que un grupo de ransomware necesita.
Tener un plan de respuesta ante incidentes por escrito, aunque sea simple: quién se contacta, en qué orden, y qué se hace mientras se evalúa si restaurar desde backup o negociar, definido antes de que ocurra el ataque, no en medio del caos.
En resumen
El ransomware dejó de ser, hace tiempo, un problema exclusivo de las grandes corporaciones: hoy el 88% de las filtraciones de datos en pymes ya lo involucra, contra el 39% en empresas grandes, y en Argentina la mitad de los ciberataques ya apunta a negocios chicos y medianos. Con un costo de recuperación promedio que supera los 600.000 dólares para una empresa mediana, y con 3 de cada 4 pymes reconociendo que no podrían seguir operando tras un ataque, la pregunta relevante para cualquier pyme ya no es si conviene invertir en prevención básica, sino cuánto puede costar seguir postergándola.