Celulares en el aula: qué dice la ley en Argentina y qué mostró prohibirlos
25 de septiembre de 2026
En los últimos catorce meses, Argentina pasó de tener este tema afuera de la agenda legislativa a sumar una provincia tras otra a la lista de las que restringen por ley el uso de celulares en la escuela. Neuquén fue la primera en sancionar una norma provincial, en junio de 2025, reglamentada y vigente desde abril de 2026. La Provincia de Buenos Aires sancionó la suya el 18 de septiembre de 2025 y empezó a aplicarla en el nivel primario durante 2026, según reporta Infobae. Chubut y Salta se sumaron después, y Catamarca, Tucumán, La Pampa y la Ciudad de Buenos Aires ya regulan el uso por resolución ministerial, sin necesidad de una ley. El impulso es real y creciente. Lo que todavía está en discusión es si funciona como se promete.
El mapa argentino, provincia por provincia
Las normas no son todas iguales. En Neuquén, la restricción alcanza a los niveles inicial y primario, mientras que en el secundario el uso queda permitido bajo autorización docente, según LMNeuquén. En la Provincia de Buenos Aires, la ley alcanza únicamente al nivel primario, tanto en escuelas públicas como privadas, y permite el uso solo cuando lo requiere expresamente un docente. Chubut fue más allá y aprobó una restricción fuerte para todos los niveles educativos provinciales. Es, en conjunto, una política todavía en construcción, con cada jurisdicción decidiendo su propio alcance según edad y contexto.
Por qué se acumuló tanto impulso en tan poco tiempo
El motor detrás de estas leyes no es exclusivamente argentino. En Estados Unidos, según una encuesta de la School Pulse Panel del Centro Nacional de Estadísticas Educativas (NCES), realizada entre el 6 y el 20 de diciembre de 2024 sobre 1.490 escuelas públicas de todo el país, el 53% de los directivos escolares reportó que el uso de celulares perjudica el rendimiento académico, el 72% señaló un impacto negativo en la salud mental de los estudiantes, y el 73% mencionó un efecto negativo sobre la capacidad de atención. Son percepciones de quienes están todos los días en el aula, y ese tipo de preocupación —más que evidencia dura en el momento en que se empezaron a votar estas leyes— es lo que terminó de inclinar la balanza en muchos distritos y provincias hacia la prohibición.
Lo que muestra el estudio más grande hecho hasta ahora
El dato más interesante no es la cantidad de lugares que ya prohibieron el celular, sino lo que encontró la investigación académica más ambiciosa sobre sus efectos reales. Un grupo de economistas de Stanford, Wharton y otras universidades —entre ellos Hunt Allcott, Thomas Dee, Angela Duckworth y Matthew Gentzkow— publicó en mayo de 2026 un estudio del National Bureau of Economic Research que combinó encuestas a gran escala, datos de geolocalización, resultados de pruebas estandarizadas y registros administrativos escolares, además de los datos de ventas de la empresa líder en fabricación de bolsas magnéticas que bloquean los celulares durante la jornada escolar.Los resultados son bastante más matizados que el discurso que suele acompañar a estas leyes:
En promedio, el efecto sobre los puntajes de exámenes estandarizados fue cercano a cero.
Las escuelas secundarias mostraron un efecto positivo moderado, particularmente en matemática.
Las escuelas de nivel medio (middle school) mostraron, en cambio, un efecto levemente negativo.
Durante el primer año de aplicación, los incidentes disciplinarios aumentaron y el bienestar subjetivo reportado por los estudiantes bajó, un patrón consistente con una disrupción de corto plazo.
Ese efecto se revirtió con el tiempo: en los años posteriores, el bienestar mejoró y los problemas de disciplina se redujeron.
El propio estudio confirma que las bolsas y restricciones sí funcionan para lo que están diseñadas de forma más directa: reducen de forma sustancial el uso real del celular durante el horario escolar, medido tanto por señales de geolocalización como por reportes docentes. Lo que no está tan claro, según esta misma evidencia, es que ese menor uso se traduzca automáticamente en mejores notas a corto plazo, más allá del caso puntual de la secundaria.
Lo que esto significa para el debate argentino
Ninguno de estos resultados invalida las leyes que se están sancionando en el país: reducir el uso del celular durante la jornada escolar sigue siendo, en sí mismo, un objetivo razonable si el punto de partida es la preocupación por la atención y la salud mental, no exclusivamente la nota del próximo examen. Pero sí conviene manejar expectativas realistas: la evidencia más rigurosa disponible hasta ahora no muestra una mejora automática y generalizada en el rendimiento académico, sino un panorama mixto que depende del nivel educativo, y una curva de adaptación real en el primer año, con más fricción antes de ver beneficios en el bienestar de los estudiantes.Esa curva de adaptación es, probablemente, el dato más útil para las escuelas argentinas que recién empiezan a implementar sus propias restricciones: esperar un rispidez inicial, sin tomarla como señal de que la política no está funcionando, forma parte de lo que la propia evidencia anticipa.
En resumen
Argentina sumó en poco más de un año a Neuquén, Buenos Aires, Chubut y Salta a la lista de provincias que restringen por ley el uso del celular en la escuela, con Catamarca, Tucumán, La Pampa y CABA regulándolo por vía administrativa. El impulso responde a una preocupación real y medida entre docentes, con cifras de hasta 73% reportando impacto negativo en la atención de los estudiantes. Pero el estudio más grande hecho hasta ahora sobre estas políticas, publicado por el NBER en mayo de 2026, encontró efectos cercanos a cero en los puntajes promedio, mejoras solo en la secundaria, un costo inicial en disciplina y bienestar que se revierte con el tiempo, y una certeza clara: el uso del celular durante la jornada escolar sí baja, y baja mucho. La ganancia académica automática y uniforme, en cambio, todavía no está probada.
National Bureau of Economic Research (NBER) — The Effects of School Phone Bans: National Evidence from Lockable Pouches (Allcott, Baron, Dee, Duckworth, Gentzkow y Jacob, Working Paper 35132, mayo de 2026). Estudio nacional a gran escala sobre los efectos reales de las prohibiciones de celulares en escuelas de Estados Unidos.